Madrina

El 25 de abril, festividad de San Marcos, se celebra el día de las opilas en nuestra ciudad, en Hondarribia y en otras localidades cercanas.
Según explican las crónicas, con la llegada de la primavera, época de cosecha, se celebraba la romería en el monte en la que se bendecían los productos típicos. A raíz de esa romería, se comenzó a preparar un hornazo, similar al típico de Salamanca, con pan y huevos cocidos. La romería continuó celebrándose, pero el hornazo se transformó en ‘opila’. El ‘culpable’ de esa transformación fue, al parecer, un catalán que vino a trabajar en la década de los treinta a Irun y que adaptó la tradicional mona de Pascua a la costumbre local.
CURIOSIDADES
La confitería Elgorriaga de Irun tenía renombre por su chocolate y su repostería, y entre los productos que elaboraba estaba la tradicional opila de San Marcos. En cierta ocasión, una de las trabajadoras cometió un error que se convirtió en tradición. Se dispuso a cocer los huevos que acompañarían al bizcocho en el primer caldero de agua hirviendo que encontró, sin percatarse
antes de que ese mismo caldero estaba a remojo para limpiar el resto del azúcar desprendido de las garrapiñadas que se habían elaborado en él con anterioridad. Como consecuencia, y para desesperación de la muchacha, los huevos cocidos resultaron tener una cáscara de un rojo llamativo.
Los dueños de la confitería no le dieron importancia a lo ocurrido y decidieron que esos huevos encarnados decoraran las opilas de sus propios ahijados. No se pondrían a la venta y se quedarían para consumo interno de la familia.
Pero la idea gustó, y para el año siguiente fueron muchos los clientes que pidieron huevos rojos. Una tradición que se ha mantenido hasta hace muy poco tiempo. En la actualidad, sin embargo, los huevos de chocolate se están imponiendo a los rojos cocidos.